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Paula García Lara: "El público nos da las gracias por seguir haciendo teatro"


‘La función que sale mal’ lleva años llenando de risas y humor los teatros de todo el mundo, y desde septiembre de 2019, también el Teatro Rialto. Hace unos meses, la pandemia frenó en seco el carrusel incesante de carcajadas que llenaba cada noche la sala madrileña. Con motivo del reinicio de las representaciones, hemos hablado con Paula García Lara -actriz que interpreta tanto a Sandra como a Annie en dicha obra- para que nos cuente cómo han vivido el reencuentro con el público. Paula acumula una notable experiencia tanto en teatro (‘Hamlet’, ‘Señorita Julia’) como en televisión (‘Servir y Proteger’, ‘Pulsaciones’).





POTSER MOLA: La obra narra las vicisitudes de un grupo de teatro amateur. ¿Cómo recuerdas tus inicios en las artes escénicas?


PAULA GARCÍA LARA: Me inicié en el mundo del teatro bastante pequeña, pero a nivel profesional llevo relativamente poco tiempo. La función transcurre en una universidad ficticia en la que un grupo de actores amateur deciden crear una compañía de teatro, y es parecido a lo que yo estuve haciendo cuando empecé. Estuve 5 años en un grupito de gente que tenía otros trabajos, pero nos dedicamos a esto y le poníamos muchísimas ganas. Pero la verdad es que todo salía bastante mal.


P.M: ¿Qué experiencia tuya podría entrar en el catálogo de despropósitos que ocurren en la obra?


P.G.L.:Prácticamente todas. Excepto que se caigan las paredes y que se prenda fuego el escenario (aunque esto es un poquito spoiler), me ha pasado de todo: olvidarme partes del texto, que alguien dé una frase cuando no corresponde, saltarnos tres páginas y tener que volver atrás improvisando no se sabe cómo, caerme, hacerme daño en el escenario, etc. Lo bueno es que ahora lo hacemos sabiendo que va a salir mal y controlando para no hacernos daño. En realidad, todo esto pasa en todas las compañías de teatro, por eso los actores y demás profesionales del escenario disfrutamos mucho viendo la función, porque nos vemos reflejados y sabemos que puede pasar.


P.M: La función es una avalancha incesante de descontrol y caos, y sin embargo está coreografiada de forma muy precisa. ¿Cómo se consigue ese nivel de coordinación?


P.G.L.: Estuvimos 30 días ensayando 8 horas al día. El director es Sean Turner, que ha dirigido la obra en multitud de países, y tiene unos conocimientos bastante técnicos de lucha escénica, de cómo caerse sin hacerte daño, de cómo dar golpes sin hacer daño al compañero, etc. Estuvimos muchísimo tiempo entrenando solamente el aspecto físico antes de empezar a jugar con el texto. Todo esto es una coreografía total y absoluta, hasta el punto de que si yo no me pongo en la marca que me corresponde, a lo mejor se me cae una pared a la cabeza, así que tenemos que tener muchísimo cuidado.


P.M: La obra ha sido un éxito rotundo en todo el mundo, habiendo cautivado a más de 8 millones de espectadores desde su estreno en 2012 en el West End de Londres, además del enorme éxito en Broadway y en más de 30 países. Interpretar una obra con ese bagaje, ¿Supone una responsabilidad o una tranquilidad?


P.G.L.: Supone, sin duda, una responsabilidad. Hay muchísimos fans de la obra que van a verla a diferentes países, gente que ha venido a vernos desde Londres o desde Buenos Aires porque ya la han visto en sus países, y quieren ver el mismo montaje. También tenemos a los compañeros de Broadway que lo petaron, a los del West End de Londres que llevan como 7 años haciéndola y han tenido hasta una gira por Inglaterra. Sabemos que la obra ha funcionado increíble. Además, este año se ha lanzado la serie en la BBC, con los actores originales, y también está funcionando genial.


P.M: ¿Tiene algo de catártico interpretar a una compañía teatral a la que todo le sale mal?


P.G.L.: Si te digo la verdad, no te puedes dejar ir tanto como en otras funciones. Hay otras obras en las que puedo decir “ venga hoy voy a aprovechar y a hacer la catarsis de Paula, voy a intentar gozármelo más”. Pero aquí, al estar todo tan medido, hay muy poco espacio para la improvisación. Para que el espectador diga “guau, qué mal ha salido esto”, todo tiene que estar súper controlado. La mejor catarsis que podemos tener es escuchar las risas del público.

"La mejor catarsis que podemos tener es escuchar las risas del público"

P.M.: Tuvisteis que detener las representaciones por la pandemia, ¿Cómo ha sido ese reencuentro con el público?

P.G.L.: Estuvimos desde septiembre de 2019 hasta febrero, haciendo funciones todas las semanas, llenando el Teatro... y de repente fui un día a hacer la función y cuando me estoy maquillando me dicen que me tengo que ir a casa. No pensábamos en ningún momento que nos íbamos a encerrar tanto tiempo (es más, .yo dejé todas mis cosas en el camerino), y volvimos 7 meses más tarde. Fue en el Teatro Arriaga de Bilbao, y la verdad es que fue maravilloso. El público nos recibió de forma increíble, notábamos que la gente nos daba las gracias por seguir haciendo teatro y por intentar hacerles reír. Han sido muchos meses sin hacer la función, pero el reencuentro ha sido precioso. Y ahora Madrid nos está recibiendo muy bien, vamos a seguir hasta junio, y esperamos que muchísima gente que se quedó con ganas de verla en la temporada pasada pueda venir.


P.M: Dice Woody Allen que “si quieres hacer algo bueno por la humanidad, cuenta chistes más graciosos”, ¿Crees que el valor de la comedia se acrecenta en momentos difíciles como el actual?


P.G.L.: Pues estoy absolutamente convencida. Hace poco los productores nos dijeron que confiaban plenamente en el montaje porque en tiempos de crisis, la gente busca comedia. Me da muchísima pena ver cómo compañeros de la Gran Vía han tenido que cesar las obras, pero estoy convencida de que nosotros vamos a intentar recuperar la Gran Vía y hacerlo por la puerta grande.


P.M: Para finalizar: ¿Por qué tenemos que ir a ver ‘La Función que sale mal’?


P.G.L.: Yo llevo mucho tiempo viendo teatro, viendo comedia, y no soy una persona que me ría con facilidad. ‘La Función que sale mal’ es una obra completamente diferente a lo que se ha hecho en España, no es el humor español al que estamos acostumbrados. Es un humor más británico, de la comedia del “slapstick”, con un poquito de Keaton. Y sobre todo es humor para todos los públicos, viene gente a vernos desde los 5 años hasta los 85 años. Creo que es un buen plan para hacer en familia, con tus padres, con tus amigos, siempre en grupos pequeños de menos de 6 personas; y pasar una noche entretenida aunque luego no te puedas ir a tomar una copa. Es momento de hacer cosas que nos llenen el corazón y el alma, que nos levanten un poquito el ánimo y la sonrisa.



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